Guía exprés del uso de solares y respuestas a las preguntas más frecuentes. Por Stefanie Milla

El bronceado ideal tiene sus reglas. Y conviene seguirlas para no jugarte la piel. Te contamos las claves para no volver a cometer errores. Nuestra relación con el sol es cada vez más compleja. Probablemente, porque queremos un imposible: tener un bronceado espectacular y a la vez poner la piel a salvo.

estilo, bronceado perfecto, xlsemanal

Pues bien, tenemos malas noticias: el bronceado es la forma en que la piel se defiende del sol, lo que significa que, si aparece, es porque nuestro sistema de defensa cutáneo ha tenido que sacar toda la artillería frente a sus rayos. Y es que, como en todo en la vida, la moderación será la clave. Nada de pieles torrefactadas, disfrutemos del sol con sensatez y dejemos que sus rayos nos acaricien sin golpearnos.

El sol no está solo en la playa

Asociamos los fotoprotectores con la playa o la piscina, pero no es así. El sol está presente en todo momento. Cuando los niños juegan en el parque, si pasamos horas tras el cristal de un coche o tomando algo en una terraza. es cierto que no nos exponemos a sus rayos con la misma intensidad durante estas actividades que cuando nos convertimos en carne de hamaca, pero ahí está.

Con buen ojo

Si alguno de los lectores de estas líneas mira de forma frecuente a su pareja o a sus hijos, ahora hágalo de nuevo, pero con ojos de investigador dermatológico. Y es que no hay mejor herramienta para detectar cualquier aparición de nuevos lunares o cambios en los mismos, sobre todo en áreas que no nos vemos, como la espalda. Como explica la Academia Española de Dermatología, nuestros Sherlock Holmes particulares deben fijarse sobre todo en manchas que han cambiado de tamaño, color o forma. Hay que buscar los siguientes detalles: si su tacto es áspero, son asimétricas, presentan varios colores, pican, sangran, tienen una superficie brillante, parecen una herida pero no cicatrizan o si su crecimiento es progresivo. Nuestra propuesta es fijar un día al mes para hacer un reconocimiento visual de forma regular, por ejemplo, el primer domingo de cada mes.

Básicos al elegir un solar

Ante la enorme oferta de solares, ¿en qué debemos fijarnos a la hora de comprarlos? Hay tres requisitos:

  • Un índice de protección, como mínimo, de 30.
  • Amplio espectro. Estas dos palabras significan que el producto protege tanto de los rayos UVB (los que queman) como de los rayos UVA (los que causan daños a nivel celular).
  • Resistente al agua si lo vamos a utilizar para ir a la playa o la piscina.

Adaptación al medio

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No es casualidad que existan tantas formas y tipos de solares. Las fórmulas realmente eficaces deben adaptarse no solo al tipo de piel (grasa, sensible, seca…), sino también a su empleo (para uso diario, para hacer deporte, para la playa…); al área de aplicación (rostro versus cuerpo) y hasta a la edad.

Niños, un caso aparte

Vamos a ser cortos y escuetos: hasta los 14 años, cuanto menos sol, mejor. Y cuando son bebés, nada de nada. Y quemaduras, ¡ni una! Porque cada una de ellas será guardada por la piel como una herida de guerra y las consecuencias se pagarán más tarde. Los efectos de la radiación UV son irreversibles.

Pero cualquiera que haya intentado aplicar fotoprotector a sus hijos de forma regular sabe lo complicado (¡y pesado!) que es. Por eso hay que comenzar en casa: antes de vestirles, se debe aplicar una capa generosa de crema específica para niños en absolutamente todo el cuerpo. Incluso en las áreas que vayan a estar protegidas por el traje de baño y también en zonas que se suelen olvidar como orejas o nuca.

En este caso es mejor optar por fórmulas en crema que en espray, ya que, por densidad de producto, estas ofrecen una mayor protección. El espray, tan práctico y rápido, es mejor reservarlo para reaplicaciones a lo largo del día y, además, para niños más mayores que puedan taparse boca y nariz durante la vaporización.

Hay que elegir solares de amplio espectro porque son los que protegen de los rayos uvb y uva

También es importante no renunciar, además, a la ropa: camisetas tupidas, shorts y gorras son imprescindibles. Una gran opción es la ropa fotoprotectora.

La doctora Eulalia Baselga hace dos recomendaciones: «Elegir un protector solar con FPS 30 o superior de amplio espectro y, para evitar posibles reacciones alérgicas, desechar aquellos que contengan PABA (un ácido presente en los bloqueadores solares) y filtros químicos como el octocrileno».

A cada piel, su fórmula

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La Academia Americana de Dermatología ofrece una guía para hacer más fácil la elección del solar:

  • Piel con acné o piel grasa: apostar por fórmulas no grasas (oil free) y no comedogénicas. Algunas fórmulas contienen incluso activos que ayudan a regular la producción sebácea, tan importante en verano, pues el calor aumenta la misma.
  • Piel muy sensible o tendente a alergias: buscar productos hipoalergénicos libres de perfumes, PABA, parabenos y oxibenzonas, que se pueden encontrar en forma de benzofenona-2, benzofenona-3, diosibenzona, mexenona, sulisobenzona o sulisobenzona sodium.
  • Piel con rosácea: evitar los filtros químicos y usar filtros minerales exclusivamente.

Errores más frecuentes

Usar un fotoprotector es fácil siempre y cuando se tengan en cuenta algunas especificidades:

  • La capa aplicada ha de ser abundante. Para el rostro se requiere una cantidad similar a la de una cuchara de postre y para el cuerpo, la que cabe en el hueco de la palma de la mano. Si no se aplica la cantidad necesaria, no tendremos la protección indicada en el envase.
  • La repetición es la clave. Sabemos que volver a pringarse de pies a cabeza puede ser muy pesado, pero es imprescindible. Debido a su lucha incesante contra el sol, los pobres fotoprotectores quedan totalmente agotados a las dos horas de pelea, momento en el que debemos traer refuerzos en forma de reaplicación.
  • Si el protector no es cien por cien mineral, debemos aplicarlo al menos 20 minutos antes de la exposición.
  • Fiarse solo del índice de protección. No hay solar que proteja al cien por cien del sol. Por eso, además de la cosmética, necesitamos la ropa, los sombreros y la deliciosa sombra para cuidarnos.
  • A menudo buscamos solares con SPF 50+ pensando que nos van a proteger mucho más que un índice 30, y no es exactamente así. Si no se aplica ni reaplica adecuadamente, da igual el índice utilizado: no estaremos bien protegidos. Un índice 50 nos protege del 98 por ciento de la radiación UVB, y un índice 30, del 97 por ciento, ¡la diferencia no es tan grande! Es más importante seguir todas las reglas anteriormente descritas que fiarnos ciegamente del «cuanto más grande, ¡mejor!».

La cantidad ideal que se requiere para el rostro debe ser similar a la de una cuchara de postre

De año en año: fecha de caducidad

Es la pregunta de cada principio de verano: ¿sirven las cremas del año pasado? El doctor José Carlos Moreno, miembro de la Academia Española de Dermatología, lo deja muy claro. «Una vez abiertos, deben usarse en esa misma temporada. De un año a otro suelen perder eficacia». Eso no quiere decir que caigan sobre nosotros las siete plagas si usamos un solar de 2016. Tranquilos: «No producen daño en la piel, salvo los derivados de una protección solar inadecuada», termina el doctor.

ESPECÍFICOS PARA EL ROSTRO
productos bronceado 1

Amplio espectro

Mineral Sunscreen Fluid, de Clinique. Cien por cien mineral y adecuada para pieles sensibles y contorno de ojos (27 euros)

Antiarrugas y reafirmante

Crema solaire visage anti-age fermeté SPF 50, de Carita. Protector solar y antienvejecimiento para todos los tipos de piel (143,05 euros)

Para deportistas

Wet Force Sports BB, de Shiseido. Una BB cream cuya protección aumenta con el agua o el sudor (42 euros)

PARA EL CUERPO

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Bronceador en bruma

Soleil Bronzer Cuerpo SPF 50, de Lancôme. Bruma en espray, que facilita la aplicación y proporciona un acabado satinado (31 euros)

Leche solar ‘eco’

Waterlover Sun Milk SPF 50, de Biotherm, para rostro y cuerpo. Con filtros que respetan el ecosistema y una fórmula biodegradable en un 58 por ciento (35 euros)

Hidratación profunda

Bronze Goddess, de Estée Lauder. Loción corporal FPS 30 con protección eficaz contra los rayos UVA y UVB (29 euros)

SOLO PARA NIÑOS

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Bruma antiarena

Idéal Soleil infantil SPF 50, de Vichy. Reduce la adherencia de la arena a la piel para un mayor confort (22 euros)

Resistente al agua

Pediatrics Fusion Water, de Isdin. Fórmula ultraligera, que no pica en los ojos, y mantiene su eficacia sobre la piel mojada (19,95 euros)

Pieles delicadas

Espray ultrafluido infantil SPF 50 para rostro y cuerpo, de Be+. Formulado para
pieles sensibles y reactivas (25,15 euros)