Tres de cada diez españoles padecen alteraciones del sueño. Puede que no sea un insomnio crónico, pero hace muy difícil y agotadora la vida diaria. Estas son las causas y sus posibles soluciones

Por estrés laboral

Los principales factores que nos estresan son: ambiente físico (una mala iluminación o ventilación, aire contaminado, ruido), organizacionales (horarios, mal trato con compañeros, incertidumbre laboral) y de la tarea (sobrecarga de obligaciones, falta de control, ambigüedad en el rol del empleado).

 Síntomas: dolores musculares y de cabeza, desajustes intestinales, malestar general, nerviosismo y alteraciones del sueño.

 Solución: tratamiento farmacológico (para aliviar los síntomas) y psicológico (para encontrar la causa), mediante técnicas de relajación y el apoyo del coaching, la acupuntura o el biofeedback, por ejemplo.

Por horarios cambiados

Trabajar con turnos rotatorios trastoca los ciclos circadianos naturales y el patrón de vigilia-sueño.

 Síntomas: a la larga aparecen fatiga, dolores de cabeza, irritabilidad, alteraciones crónicas del sueño y alternaciones oculares. Los trabajadores nocturnos duermen de cinco a siete horas menos a la semana que los que trabajan de día y presentan un índice de baja laboral un 30 por ciento superior.

 Solución: dormir en una habitación insonorizada, con antifaz (la oscuridad es imprescindible para fabricar melatonina), echarse una siesta más larga (de 1 a 2 horas) y mantener el horario cambiado los días festivos.

Por razones hormonales

La mitad de los trastornos del sueño de las mujeres tienen relación con los cambios hormonales durante el periodo menstrual, que altera el ritmo circadiano.

 Síntomas: los cambios hormonales de estrógeno alteran el sueño REM (cuesta dormir). La progesterona, que sube tras la ovulación, influye en el sueño profundo y tiene un efecto sedante, por lo que las mujeres experimentan más fatiga y somnolencia.

 Solución: administrar melatonina para regular el ritmo circadiano, terapias como el control emocional y el biofeedback para modular las alteraciones anímicas que se sufren con el síndrome menstrual.