Los científicos han manipulado sus neuronas y la manejan por control remoto. Porta placas solares y envía imágenes. Por Fátima Uribarri

El colmo de la ligereza en un dron lo han logrado el laboratorio Charles Stark Draper y el Howard Hughes Medical Institute, en Estados Unidos. Han creado una libélula-cíborg-dron. Han manipulado genéticamente a este insecto para tomar los mandos de su vuelo. Lo han conseguido tocando’ unas neuronas especiales de su médula espinal. Se llama Dragon flEye, un juego con las palabras dragonfly, ‘libélula’ en inglés, y eye, que significa ‘ojo’. La han equipado como el dron más pequeño del mundo se merece: lleva un sofisticado y diminuto sistema de envío de imágenes e incluso vuela con placas de energía solar para que no sufra problemas de batería. Es un proyecto todavía con planes de mejora, pero con posibilidades muy interesantes: se puede adentrar en rincones imposibles para el hombre y podría ser muy útil en biomedicina, por ejemplo. Y la ingeniería genética que han aplicado en esta libélula para controlar su movimiento podría proporcionar esperanza a quienes han perdido la movilidad de las extremidades.

OTROS DRONES PRÁCTICOS Y SORPRENDENTES

Farolas móviles

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Las utilidades de los drones se multiplican. Los de la foto hacen de farolas móviles y ayudan a regresar a casa de noche.

Ambulancia-dron-helicóptero

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Aterriza en cualquier sitio y puede transportar a un médico y a un paciente. Cada una costaría un millón de dólares. Es un proyecto en estudio.

Ayuda a los parapléjicos

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Gracias a la ingeniería genética que han utilizado para controlar sus movimientos, esta libélula podría ayudar a que parapléjicos recuperaran movilidad.