El transporte, con empresas como Uber, y la hostelería, con el intercambio vacacional, han sido los primeros afectados. La revolución tecnológica, sin embargo, no piensa detenerse ahí

BANCA

Lo dijo el presidente del BBVA en una entrevista concedida a  XLSemanal. «La amenaza digital va a más». Francisco González se refería a los planes de Google, Apple, Amazon o Facebook para el sector financiero, algo que quita el sueño a banqueros de medio mundo. Los gigantes tecnológicos ya diseñan estrategias para captar clientes en el sector. El primer paso serán las transferencias, para pasar después a préstamos y depósitos. La amenaza para la banca es de órdago, ya que estas empresas cuentan con una base de clientes infinitamente superior a la de las entidades y disponen de ingente efectivo para asumir riesgos. Según las previsiones del sector, en un par de años, los gigantes digitales habrán triplicado sus clientes bancarios.

LA TECNOLOGÍA EN LA MEDICINA

Al médico nunca lo sustituirá la tecnología no del todo, al menos, pero el crecimiento de las apps médicas solo en Google y Android ya hay más de cien mil afectará al negocio de la salud, si bien muchas de estas apps han sido desarrolladas por la propia industria. El móvil pronto se transformará en un dispositivo que tome lecturas de ritmo cardiaco, oxígeno y glucosa en sangre, tensión, actividad eléctrica del corazón, condición respiratoria, temperatura corporal; y será capaz incluso de realizar mamografías, ultrasonidos o indagar en el interior del oído. El objetivo final de los investigadores es diagnosticar enfermedades a distancia reduciendo drásticamente los costes médicos y mejorando la atención.

FABRICACIÓN DE OBJETOS

Dicen sus defensores que la irrupción de las impresoras 3D nos permitirá construir cualquier cosa: prótesis, esculturas, anillas para las cortinas de las ducha, menaje para el hogar e incluso coches. Pero ¿qué sucederá cuando millones de personas puedan hacer, copiar, intercambiar, comprar y vender todo tipo de objetos? La impresión 3D, auguran los expertos, abre la puerta a todo tipo de productos piratas. Una situación comparable a la forma en que Internet ha desafiado a la industria cinematográfica, musical y editorial con las descargas ilegales. Puede ser el fin de las grandes tiendas de artículos para el hogar. Un golpe que, de paso, afectaría a la recaudación de los impuestos sobre el consumo.