Fue uno de los escritores más importantes del siglo XIX y uno de los intelectuales con mayor influencia en la política europea. Pero su vida privada, llena de amantes, infidelidades y tragedias, es poco conocida, pese a ser tan apasionante -o más- que sus novelas. Por Judy Clarke

Victor Hugo debe su nombre a Victor Lohare, el amante de su madre. No se trata de un dato secreto que saliera a la luz con la fama del autor. Fue toda una declaración de principios de Sophie, su madre, que nunca ocultó su relación con un compañero de filas de su marido, el general Léopold Hugo.

El amante de Sophie murió pronto, pero Léopold, despechado, se fue a vivir con otra mujer. Lo hizo durante años, hasta que el mismísimo Napoleón lo obligó a abandonarla. Los padres del escritor se acabaron divorciando, y su vida no estuvo marcada precisamente por una estable rutina familiar. La suya, tampoco.

Adele Foucher

Adèle Foucher, la mujer de Victor Hugo, era una dama hermosa e inteligente, ante la que cayeron rendidos Victor y su hermano, que enfermó de desamor.

La vida sentimental de Victor Hugo fue un auténtico culebrón que giró entre su esposa y su amante ‘oficial’, mientras se sucedían decenas de aventuras esporádicas. Un ajetreo sexual que no le impidió ser uno de los autores más prolíficos en todos los géneros literarios ni ser un activista emblemático de la Tercera República francesa y uno de los mayores defensores de los derechos del hombre. Tampoco lo blindó frente a su mayor tragedia: ver morir a cuatro de sus cinco hijos -Léopold, el primogénito, al poco de nacer; Léopoldine, ahogada a los 19 años; Charles y François-Victor, de tuberculosis y cáncer, con 45- y tener que internar en un psiquiátrico a Adèle, la única que sobrevivió.

El hermano de Victor Hugo acabó, enamorado de su cuñada, en un psiquiátrico

Los cinco hijos los tuvo con Adèle Foucher, su esposa. Se conocieron siendo niños porque sus familias eran amigas. Cuando decidieron casarse, en 1822, él ya comenzaba a tener éxito como poeta, pero el matrimonio no comenzó con buenos augurios: tres meses después, el hermano de Victor, Eugène, tuvo que ser internado en un asilo tras padecer una crisis mental. ¿El desencadenante? Adèle, su cuñada, de la que estaba perdidamente enamorado. Hermosa e inteligente, Adèle le dio a Hugo cinco hijos en siete años, el tiempo suficiente para que ella se desencantase de su matrimonio, tanto por el narcisismo de su esposo como por su afición a otras mujeres. Su decepción fue tanta que Adèle no dudó en hacer lo mismo que su suegra: lucir sin mucha discreción un amante; para más escándalo, amigo de su marido: el crítico literario Charles Augustin Sainte-Beuve, admirador de Hugo y a quien este había llegado a acoger en su casa. Pasado el disgusto y ante la evidente infidelidad de su esposa, él continuó con las suyas. Eso sí, sin plantearse dejar a la madre de sus hijos.

Juliette Drouet

Juliette Drouet, la amante de Victor Hugo a lo largo de 50 años. Durante su exilio y en los últimos años fue quien más convivió con él y trataba a sus hijos y nietos con familiaridad. Incluso cuando su esposa vivía.

Su gran amor o su gran amante fue Juliette Drouet, con quien compartió su vida durante 50 años. Juliette es un personaje digno de una novela de Victor Hugo. Pobre como Fantine [uno de los personajes de Los miserables], sus padres murieron cuando ella tenía menos de un año. Durante un tiempo se hicieron cargo de ella unos tíos, pero al no poder mantenerla la abandonaron en un convento. Juliette recordaba aquellos años como un infierno. Se hizo modelo y amante de un escultor con 17 años para poder huir. Al año siguiente tuvo una hija con él, pero se vio de nuevo en la calle. Esta vez cayó en los brazos de un millonario que la llevó a Alemania y de allí, a Bruselas, donde debutó como actriz. Su belleza, más que su talento, le abrió las puertas del teatro… y las de la alcoba de Victor Hugo, ya entonces un prestigioso dramaturgo.

Su primera noche de amor fue la del 16 al 17 de febrero de 1833. Así lo consignó Juliette en ‘el libro rojo’, un diario en el que la joven -escritora compulsiva (le escribió veinte mil cartas)- fue recogiendo toda su vida. La fecha será celebrada también en Los miserables: él la convierte en el día de la boda de los personajes Marius y Cosette. Sus primeros meses de relación son apasionados. En noviembre de 1833, Juliette estrena María Tudor, en un papel que Hugo había escrito para ella. La crítica fue despiadada. Los gestores del teatro, también. Al día siguiente fue sustituida por otra actriz. Cinco años después, ella desiste de seguir actuando y se consagra como su amante. En 1839 celebran un ‘matrimonio místico’ . Él le asegura que nunca la abandonará… pero no dice nada de tratar a otras mujeres.

A Hugo lo pillaron in fraganti con una amante. Ella tuvo que cumplir cinco meses de cárcel.

En 1845, Victor Hugo protagoniza un escándalo; la comidilla de todo París, aunque Juliette no llegó a enterarse hasta tiempo después. Hugo y la joven Léonie Biard son pillados in fraganti nada menos que por el esposo traicionado. Como el adulterio es delito en Francia, la infiel tiene que cumplir cinco meses de cárcel; él se libra pero queda muy abatido. Y comienza a escribir Los miserables.

Quien sí se entera del escándalo es Adèle, su esposa, que no por casualidad se hace amiga de Léonie. Para ambas, el enemigo al que batir es la tercera en discordia, Juliette. Léonie presiona al escritor para que la deje. Como él se niega, en 1951 la nueva amante, despechada, le envía a Juliette las cartas de amor que Hugo la ha estado escribiendo durante siete años. Juliette se desespera. No es la única en el corazón de Hugo y, además, su rival es más joven y bella.

Victor Hugo y su familia

Victor Hugo  y su familia delante de su casa en Guernesey, 1874

Pero la historia se alía con Juliette. Hugo tiene que huir de Francia por razones políticas y ella lo ayuda a escapar. Le consigue un pasaporte falso y juntos cruzan la frontera franco-belga. De ahí lo seguirá a la isla de Jersey en 1852 y a la de Guernsey en 1855. El exilio los une. Además, Adèle no soporta la vida en las islas. Prefiere París. Y aunque va con sus hijos a visitarlo, es con Juliette con quien el escritor comparte su vida. Eso sí, por imposición de Hugo, su amante se instala en la casa de al lado.

Seguía teniendo líos con jovencitas que lo admiraban o con actrices famosas a los 70 años.

Adèle murió en 1869 en brazos de Victor, pero él nunca abandona a Juliette. Tampoco cuando regresan a París. Ella le hace de secretaria, de copista, de asistenta… siempre en la sombra. No le importa. Lo que le irrita es que Hugo, con 70 años, no deje de tener líos con jóvenes admiradoras o con famosas actrices, como Sarah Bernhardt. Pero la relación que más le duele es la de Blanche Lanvin, la hija de unos amigos, que estaba a su servicio. Hugo puso enseguida sus ojos en ella. Él tenía 76 años. Ella, 20. Juliette cree que se trata de un affaire sin importancia, hasta que una carta que cae en sus manos pone en evidencia una relación profunda que solo una apoplejía del escritor logra zanjar.

Victor Hugo

Juliette murió en 1883 de cáncer. Tenía 77 años. Victor Hugo, que falleció tres años después, no acude al funeral, pero en el último aniversario que celebraron le escribe en una foto. “Cincuenta años de amor. Ha sido el más bello de los matrimonios”.


El drama de sus hijas

Leopoldine HugoLa gran amargura de la familia Hugo fue la muerte de Léopoldine cuando tenía 19 años. La joven acababa de casarse hacía unos meses con Charles Vacquerie, una pareja tan enamorada y perseverante que logró imponer sus deseos a sus familias, que no eran partidarias del enlace. Cuando por fin consiguieron casarse, llegó la desgracia. Durante un paseo en barca por el Sena, ella cayó al agua. Su marido, buen nadador, se tiró tras Léopoldine, pero no pudo rescatarla. Por eso se dijo que él prefirió morir con ella que salvarse, y en París se comentaba que sus cuerpos se encontraron en el fondo del río abrazados. Su padre, muy afectado, le dedicó numerosos poemas y durante años intentaron hacer sesiones espiritistas en su casa desplegando el vestido que llevaba cuando cayó al río.

Léopoldine fue el personaje romántico y trágico de la familia Hugo hasta que François Truffaut rescató del olvido a su hermana Adèle en una película de 1975 protagonizada por Isabelle Adjani. Léopoldine murió cuando Adèle tenía 13 años y su muerte le afectó tanto que, con 16 años, se enamoró de Auguste Vacquerie, su cuñado. Tras esa arrebatada pasión, con 23 volvió a caer prendada de oficial británico, Albert Pinson. Desarrolló una pasión tan enfermiza por él que lo siguió durante más de diez años por medio mundo, pese a que el militar no le correspondía. Siguiendo a Pinson perdió la salud mental. Una mujer la reconoció en Barbados y la llevó de vuelta a Francia. Era 1875. Adèle Hugo vivió hasta su muerte, en 1915, en un hospital mental.